lunes, 7 de enero de 2013

Adivina quién viene a cenar esta noche


      Esta Navidad, mis padres han tenido una idea aún más absurda que de costumbre: invitar a cenar a una familia de nativos polinesios de una isla de nombre impronunciable. Y aquí están, plantados en mi salón con sus taparrabos y abalorios, un tanto temblorosos (fuera estamos a  2 C⁰), mirando atónitos el parpadeante abeto de plástico. Son cuatro, dos adultos y dos adolescentes. Mi madre les ha agasajado con todo un repertorio de canapés y turrones, pero no ha logrado que los prueben. Ni siquiera el humeante pavo ha quebrantado su persistente quietud. Al final hemos decidido empezar nosotros, por si así entendían que esto va de comer a saco. Pero nada. Al acabar la cena, mi padre, zambomba en mano, ha iniciado un desquiciado popurrí de villancicos clásicos, animándolos a bailar con un ridículo trotecillo que, afortunadamente, ha languidecido frente a sus impasibles miradas. Yo, a punto de morir de vergüenza, me he refugiado con mi smartphone bajo el piano, pero desde aquí puedo ver que nuestros invitados han empezado a moverse lentamente, rodeando a mi familia. Parece que ejecutan una extraña danza ritual. Ahora abren desmesuradamente sus  bocas, mostrando unos dientes enormes y afilados. Y parecen realmente hambrientos.











Relato mencionado junto a otros nueve en el certamen ESTA NOCHE TE CUENTO de diciembre. Hecho que me hace muy feliz.

martes, 18 de diciembre de 2012

Gratitud


   Relato con el que participé en el certamen Esta Noche Te Cuento  del mes de noviembre. El tema era "Como el fuego". He estado tan liada que había olvidado publicarlo. 



      La casa está en llamas, y nosotras ya estamos muertas. Lo vi venir en cuanto encendiste ese último cigarrillo diciéndome con mucha guasa que a tus ochenta y cinco el tabaco ya no iba a matarte. Después, entre lentas caladas, comenzaste una de tus digresiones nostálgicas sobre lo hermosa que fuiste. “Podía haber tenido a cualquier hombre, querida, pero el matrimonio no es para mí, ¡siempre fui un espíritu libre!”, decías siempre. Y nos dormimos. Tus dedos enredados en mis orejas y yo ronroneando estruendosamente. Cuando desperté, las cortinas ya ardían, crepitantes y vivarachas. Pensé en alertarte ─un leve arañazo hubiera bastado─ pero entonces vi el incendio reflejado en tus ojos. Y que en lugar de apretar el medallón de teleasistencia domiciliaria, te arreglabas el pelo con cuidado, colocabas las manos sobre el regazo y adoptabas una postura glamurosa, muy digna ─como de estrella de cine mudo─ mientras te disponías a contemplar cómo el fuego daba cuenta de las fotos de familia. Noté que me rascabas cariñosamente la nuca, y supe que me agradecías el sutil empujoncito que le había dado al cigarrillo.



domingo, 2 de diciembre de 2012

La primera sabiduría

Añadir leyenda
      LA FICCIÓN fue la primera sabiduría de la humanidad. Cuando la realidad exterior parecía solo un conjunto de adversidades incomprensibles, hostiles, violentas, la ficción ayudó a entenderla: el sol es una brasa que una mano inocente lanzó una vez al cielo, el viento nos trae la voz de los muertos, la lluvia derrama de repente sobre nosotros las lágrimas perdidas, en los sueños nos habla lo que deseamos o lo que tememos. La ficción fue la primera forma comprensible de la realidad.


José María Merino (tomado del libro "La glorieta de los fugitivos". 2º paso de "La glorieta miniatura").







domingo, 25 de noviembre de 2012

Epifanía

      Imaginen por un momento un cielo blanquísimo en mitad de la noche. Imaginen tres reyes que también son magos, cabalgando bajo ese cielo, guiados por una estrella. Buscan a un recién nacido que supuestamente es el hijo de Dios, y por pura lógica, el ser humano más poderoso sobre la Tierra. Imaginen a esos tres magníficos hechiceros observando complacidos al pequeñajo, que manotea feliz bajo la mirada enternecida de sus padres (una pareja humilde que recibe estupefacta los exquisitos obsequios de la singular comitiva). Y ahora visualicen a sus majestades intercambiando miradas de alivio al salir del establo, tras comprobar que el niño es un bebé inofensivo y corriente, nada divino. Y que por tanto, no representa amenaza alguna y no es necesario liquidarlo.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Amnesia post mortem



       Avanzo con sigilo por el apartamento. La penumbra de la hora tan temprana confiere a los objetos cierto aire fantasmagórico. Apenas diviso el contorno de los muebles pero, extrañamente, no me tropiezo con nada en mi camino hacia el dormitorio. Aún está acostado. Contengo una arcada de asco ante la visión de su figura inflona, mórbida, desparramada sobre la cama. Concentrando en un gesto todo el desprecio que me inspira este sujeto agarro la almohada que voy a apretar contra su cara hasta que esté muerto. Pero me detengo. Algo va mal. Demasiado inmóvil. No respira. Entonces veo el bote vacío de somníferos sobre la mesilla. El cabrón se me ha adelantado. Y de repente lo recuerdo todo. Me siento despacio en la cama y empiezo a hacerme a la idea de ser el fantasma errante de un suicida obeso y cobarde por toda la eternidad.






¡Feliz Día de Difuntos!

miércoles, 24 de octubre de 2012

Octubre, 17

      Mi colegio, antes el de mi madre y ahora el de mis hijos, tiene un bosque con árboles centenarios y jardines donde hay laberintos en los que cuentan que a veces desaparecen niños demasiado curiosos. Tiene edificios vetustos y cobertizos escondidos donde escabullirse del maestro unos minutos y traficar con estampas. Mientras lo recorro con mi hijo a media mañana después de visitar al médico, a esa hora en la que están todos en clase y uno se siente especial por llegar tarde y acompañado de su madre, charlamos sobre lo formidable que es el jardín, y Juan me dice que hay gente enterrada en él. Y que una vez una monja se ahorcó en el árbol de morera. Yo me río y le tomo el pelo,y le digo que eso son cuentos de los niños. Y él me dice que no, que es verdad, que mire las tumbas que hay bajo los árboles, y yo me río aún más y le explico que no son tumbas, sino carteles que especifican la especie botánica del árbol. Dejo a Juan en su clase y, mientras desando el largo camino, entorno los ojos y puedo ver a mi madre de niña charlando con sus compañeras, a mí misma, con mi coleta y mi mirada tímida, y mi vieja guitarra a la espalda. Y no sé si es porque paseo entre fantasmas del pasado, pero de repente también a mí me parecen pequeñas tumbas los carteles bajo los árboles, y al salir, saludo al guarda con la sensación de abandonar un cementerio rebosante de vida.

jueves, 18 de octubre de 2012

Balance positivo

BALANCE POSITIVO

De corazón y científicamente calculada para no romperme ningún diente fue la bofetada que me dio mi madre cuando se enteró. Húmedo y asombrosamente electrizante fue el beso en la boca que me dio Carolina cuando le declaré mi amor y le regalé el anillo de la abuela, el de platino con diamantes. Y aunque al final no quiso ser mi novia (según dijo, era demasiado joven para atarse, pero el anillo se lo quedaba como recuerdo) y la mejilla me duele todavía, ese primer beso, a mis diez años, ha sido lo más alucinante que me ha pasado en la vida.


Primera de mis propuestas para ReC. Esta semana la frase de inicio se las traía...



ESCÁNDALO


De corazón y científicamente calculada para no dejar marcas visibles fue la bofetada que mi padre me dio la mañana en que Pablo y su madre, lívido él, furibunda ella, llamaron al timbre y le mostraron el vídeo que,  como si de pólvora se tratase, circulaba por internet mostrando nuestras habilidades como matones del colegio. Y puede que me la mereciera, porque, como dijo mi padre, ahora que los de anticorrupción están encima de él por el asunto ese de las comisiones, no nos conviene en absoluto ser el foco de atención, y mucho menos un escándalo. 





  Segunda propuesta para ReC. Semana del 18 de octubre.