sábado, 23 de marzo de 2013

THE AMERICANS




Estimado visitante de Madseason, hoy te propongo un ejercicio de imaginación:
Eres Elisabeth (nacida Nadezhda), una agente infiltrada de la KGB a la que “sueltan” en EE.UU. con 22 añitos. Estás en un país extraño, vives con total desconocido, Phillip, que también es agente de la KGB y al que a partir de ese momento tendrás que tratar como a tu marido.  Ambos realizaréis labores de espionaje para Moscú en los años más salvajes de la guerra fría mientras aparentáis ser la perfecta pareja americana: regentáis una agencia de viajes, concebís y criais a un par de hijos y vivís apaciblemente en una típica casita yanqui con jardín y garaje. Claro que por las noches salís a liquidar algún que otro objetivo, realizáis transmisiones encriptadas a Moscú desde lo más recóndito de un bosque o mantenéis relaciones sexuales con sujetos variopintos a cambio de información. No hay problema. Todo forma parte de vuestro trabajo. Todo sea por la URSS y por acabar con el monstruo  capitalista. Todo muy frío y muy soviético.
Matthew Rhys  (Phillip) y Keri Russel (Elisabeth)
Pero los años pasan, y añoras algo de verdad en tu vida. Y de pronto ocurre lo inesperado, comienzas a tener sentimientos por tu marido. Os enamoráis el uno del otro.  Y claro, eso dificulta mucho las cosas. Y para terminar de complicarlo todo, un obsesivo agente del FBI dedicado en cuerpo y alma al contraespionaje se muda justo a la casa de al lado y se convierte en vuestro simpático vecino. Son los años 80, Reagan es presidente y sobrevive a un intento de asesinato. La guerra fría es aún brutal aunque está en su última fase. La tensa paz se apoya en un delgado hilo de cristal, un simple rumor malintencionado puede hacer que los misiles sobrevuelen el planeta desencadenando la 3ª guerra mundial.

¿Te has metido ya en el papel? La historia promete, ¿eh? Pues este es el argumento de THE AMERICANS, uno de los estrenos de esta temporada en la cadena FX  Networks, con Keri Russell (Felicity), Matthew Rhys (Cinco hermanos), Noah Emmerich y Margo Martindale (Justified) entre otros.
Reconozco que la empecé con algo de pereza y que al tercer capítulo ya me había conquistado. En mi opinión, es uno de los mejores estrenos del año. Combina con maestría la tensión inherente a una serie de espías (repleta de enredos y conspiraciones), con la trayectoria emocional de los agentes rusos infiltrados, sus sentimientos, vivencias vitales y difíciles disyuntivas. La pareja protagonista convence y mucho. Y al espectador le sorprenderá con frecuencia lo que estos espías de los 80 eran capaces de hacer, los ingeniosos métodos que usaban, y la pasmosa sangre fría que les corría por las venas.
Muy recomendable.



lunes, 25 de febrero de 2013

A Young Doctor´s Notebook




     
      Es hora de recuperar la razón original por la que nació este blog: hablar de series. Cierto es que en los últimos meses no he escrito entradas sobre ficciones televisivas (otro tipo de ficciones han copado mi atención), lo que no quiere decir que no haya visto series. Todo lo contrario. Mi apetito se ha vuelto aún más voraz si cabe, y engullo varios capítulos de producciones de diversa índole a diario. Pero una cosa es verlas, y otra, escribir sobre ellas. La pereza y la falta de tiempo (y el hecho de que existen decenas de comentaristas mucho más agudos que yo con magníficos blogs sobre la materia)  me han ido disuadiendo de hacer reseñas sobre las series que veía.
    Bien, pues rompo esta racha para escribir  (y recomendar encarecidamente) sobre una pequeña delicia llamada “A young doctor´s notebook”, la cual he visto recientemente. Se trata de una miniserie británica de sólo 4 episodios de 23 minutos de duración cada uno,  protagonizada por Jon Hamm (el carismático Don Draper de Mad Men) y Daniel Radcliffe (eternamente recordado como Harry Potter).  La serie es  del canal británico Sky Arts y está basada en los relatos cortos del escritor ruso Mijaíl Bulgákov (1891-1940). El protagonista, Vladimir Bomgard, es un médico en la Rusia de 1939, cuya adicción a la morfina le ha convertido en una ruina.  Jon Hamm interpreta al Vladimir adulto y consumido, mientras Daniel Radcliffe da vida al Vladimir joven (y lo hace de forma portentosa, con una vis cómica desternillante y dándole una excelente réplica a Jon Hamm), recién salido de la facultad de medicina y destinado a ejercer en el rincón más inhóspito y olvidado  de Rusia, allá por 1917. Su completa inexperiencia, el clima infernal y el total aislamiento le situarán al borde de la locura. Lo original de la historia de Bulgákov reside en el diálogo que se establece entre el Vladimir adulto y el joven. El drogadicto Dr. Bomgard de 1939 entabla conversaciones con el joven, comparte su habitación, le orienta en el tratamiento de sus pacientes e intenta disuadir al su alter ego joven de que se inicie en el consumo de morfina. El espectador puede, en un principio, quedar extrañado de que el joven doctor acepte con toda naturalidad las apariciones de su “yo” adulto, ría e incluso pelee con él, pero todo queda explicado cuando entendemos que lo que presenciamos no son ni más ni menos que las alucinaciones del Vladimir Bomgard adulto quien, trastornado por la droga y el síndrome de abstinencia,  relee los viejos diarios que escribió en 1917, siendo apenas un jovenzuelo. Repasa su vida y lo que le llevó a su adicción, y crea una relación imaginaria en la que trata de evitar que el joven doctorcillo cometa los mismos errores que él.

    ¿Por qué hay que ver esta serie? Porque es una comedia negra con toneladas de diversión aseguradas, la química entre Hamm y Radcliffe es brutal, hay mucho “gore”, mucha sangre y mucho humor negrísimo. Porque cuenta con unos personajes secundarios absurdos, grotescos y absolutamente geniales. Porque las interpretaciones de Hamm y, sobre todo de Radcliffe son sobresalientes y porque está excelentemente narrada y ambientada. Además, al ser tan cortita, no os llevará mucho tiempo. Así qué, sinceramente, no sé a qué estáis esperando.



domingo, 10 de febrero de 2013

HIPNOSIS

Imagen tomada de la red
      Al despertar se encuentra en cuclillas sobre el escenario. Lleva una cresta de fieltro rojo sobre la cabeza y, con las manos en las axilas, agita los codos arriba y abajo mientras cacarea como una gallina. Estupefacto, enmudece y observa a su alrededor. El patio de butacas está casi desierto. Sólo la segunda fila aparece ocupada por sus tres compañeros de oficina: Rosales, sabelotodo y lameculos profesional, tiene la cabeza entre las piernas y un paraguas ensartado en mitad de la espalda; la señorita Martínez, una arpía de pechos caídos y lengua venenosa ─la misma que contó a todos que su mujer le había abandonado por su ginecólogo─, admira las molduras neoclásicas del techo con los ojos fuera de las órbitas y el teléfono móvil atascado en la garganta; y García ─quien se ha empeñado en que les acompañara al teatro, animándolo a salir voluntario: “ya verás qué risa”, le había dicho mientras le propinaba irritantes palmaditas en el cogote─, luce un cable de micrófono enrollado al cuello y una estilográfica clavada en cada ojo. Frente a esa escena espeluznante, Gutiérrez, todavía agachado en pose gallinácea, sólo acierta a preguntarse dónde estará el hipnotizador. Y quién le ha despertado.



Relato ganador (junto a otros dos magníficos textos de Sara Lew y Xavier Blanco) del mes de enero del certamen ENTC. Así pues, lo logré. ¡Me he colado en el libro de la 3ª edición de ESTA NOCHE TE CUENTO!

lunes, 7 de enero de 2013

Adivina quién viene a cenar esta noche


      Esta Navidad, mis padres han tenido una idea aún más absurda que de costumbre: invitar a cenar a una familia de nativos polinesios de una isla de nombre impronunciable. Y aquí están, plantados en mi salón con sus taparrabos y abalorios, un tanto temblorosos (fuera estamos a  2 C⁰), mirando atónitos el parpadeante abeto de plástico. Son cuatro, dos adultos y dos adolescentes. Mi madre les ha agasajado con todo un repertorio de canapés y turrones, pero no ha logrado que los prueben. Ni siquiera el humeante pavo ha quebrantado su persistente quietud. Al final hemos decidido empezar nosotros, por si así entendían que esto va de comer a saco. Pero nada. Al acabar la cena, mi padre, zambomba en mano, ha iniciado un desquiciado popurrí de villancicos clásicos, animándolos a bailar con un ridículo trotecillo que, afortunadamente, ha languidecido frente a sus impasibles miradas. Yo, a punto de morir de vergüenza, me he refugiado con mi smartphone bajo el piano, pero desde aquí puedo ver que nuestros invitados han empezado a moverse lentamente, rodeando a mi familia. Parece que ejecutan una extraña danza ritual. Ahora abren desmesuradamente sus  bocas, mostrando unos dientes enormes y afilados. Y parecen realmente hambrientos.











Relato mencionado junto a otros nueve en el certamen ESTA NOCHE TE CUENTO de diciembre. Hecho que me hace muy feliz.

martes, 18 de diciembre de 2012

Gratitud


   Relato con el que participé en el certamen Esta Noche Te Cuento  del mes de noviembre. El tema era "Como el fuego". He estado tan liada que había olvidado publicarlo. 



      La casa está en llamas, y nosotras ya estamos muertas. Lo vi venir en cuanto encendiste ese último cigarrillo diciéndome con mucha guasa que a tus ochenta y cinco el tabaco ya no iba a matarte. Después, entre lentas caladas, comenzaste una de tus digresiones nostálgicas sobre lo hermosa que fuiste. “Podía haber tenido a cualquier hombre, querida, pero el matrimonio no es para mí, ¡siempre fui un espíritu libre!”, decías siempre. Y nos dormimos. Tus dedos enredados en mis orejas y yo ronroneando estruendosamente. Cuando desperté, las cortinas ya ardían, crepitantes y vivarachas. Pensé en alertarte ─un leve arañazo hubiera bastado─ pero entonces vi el incendio reflejado en tus ojos. Y que en lugar de apretar el medallón de teleasistencia domiciliaria, te arreglabas el pelo con cuidado, colocabas las manos sobre el regazo y adoptabas una postura glamurosa, muy digna ─como de estrella de cine mudo─ mientras te disponías a contemplar cómo el fuego daba cuenta de las fotos de familia. Noté que me rascabas cariñosamente la nuca, y supe que me agradecías el sutil empujoncito que le había dado al cigarrillo.



domingo, 2 de diciembre de 2012

La primera sabiduría

Añadir leyenda
      LA FICCIÓN fue la primera sabiduría de la humanidad. Cuando la realidad exterior parecía solo un conjunto de adversidades incomprensibles, hostiles, violentas, la ficción ayudó a entenderla: el sol es una brasa que una mano inocente lanzó una vez al cielo, el viento nos trae la voz de los muertos, la lluvia derrama de repente sobre nosotros las lágrimas perdidas, en los sueños nos habla lo que deseamos o lo que tememos. La ficción fue la primera forma comprensible de la realidad.


José María Merino (tomado del libro "La glorieta de los fugitivos". 2º paso de "La glorieta miniatura").







domingo, 25 de noviembre de 2012

Epifanía

      Imaginen por un momento un cielo blanquísimo en mitad de la noche. Imaginen tres reyes que también son magos, cabalgando bajo ese cielo, guiados por una estrella. Buscan a un recién nacido que supuestamente es el hijo de Dios, y por pura lógica, el ser humano más poderoso sobre la Tierra. Imaginen a esos tres magníficos hechiceros observando complacidos al pequeñajo, que manotea feliz bajo la mirada enternecida de sus padres (una pareja humilde que recibe estupefacta los exquisitos obsequios de la singular comitiva). Y ahora visualicen a sus majestades intercambiando miradas de alivio al salir del establo, tras comprobar que el niño es un bebé inofensivo y corriente, nada divino. Y que por tanto, no representa amenaza alguna y no es necesario liquidarlo.