miércoles, 28 de octubre de 2015

METAMORFOSIS COTIDIANAS

En este nuevo mundo todo es diferente. Y sutil. Pronto ha aprendido que es el bozal lo que hace peligroso al perro; que el alzacuellos blanco es lo que lava las culpas y convierte el agua del grifo en milagrosa; que el atracador sin el pasamontañas es, muy a menudo, sólo un padre desesperado, incluso entrañable. Y que, al parecer, es ese puñado de billetes sobre la mesilla (eso y el hambre que le devora las tripas) lo que transforman, como por arte de magia, a la niña asustada que bajó tiritando de una patera en prostituta de cincuenta el completo. En una “sucia zorrita cachonda”, como la llama el hombre que la agarra fuerte del pelo mientras la embiste por detrás.








1 comentario:

Mónica Kofler dijo...

Gracias por una nueva perspectiva... realmente la plasmaste en mí con tu relato. Saludos.