viernes, 5 de agosto de 2011

Bucle


  Mientras se bañaba en el mar miró sus gruesos tobillos y pensó que le sobraban unos kilos.  Comenzó a imaginar lo estupenda que estaría con los abdominales marcados y cinturita de avispa. Ya se veía en clase de Pilates con los pétreos glúteos dibujados bajo la licra empapada. Saboreando el momento, continuó imaginando sus brazos, delgadísimos, los pómulos, afilados. Miró hacia abajo y pudo contarse las costillas sin tocarlas, al tiempo que reparó en que sus piernas eran apenas dos fémures envueltos en piel. Mientras salía del agua lentamente, vacilante, ya que una debilidad extrema le invadía por momentos, empezó a pensar que estaba demasiado delgada… no podía continuar así. Ya no estaba de moda el "look famélico”, ahora se llevaban las curvas. Alcanzó a duras penas la hamaca, arrellanó su considerable trasero en ella, y con gesto impaciente rebuscó con sus regordetas manos en la cesta que había traído. Pronto sus rollizos dedos atraparon lo que buscaba: un hermoso bollo 100%  industrial  relleno de crema y chocolate que  fue arrancado de su envoltorio, engullido y comenzado a digerir en apenas unos segundos. Más o menos el mismo tiempo en que, mirando con ansiedad el michelín  que rodeaba amorosamente su cintura de avispa, empezó a pensar que quizás le sobraban unos kilos…

 
Imagen: bopanproalsa.com

2 comentarios:

Alfonso González dijo...

Me ha gustado mucho. ¡Enhorabuena!

Patrilia Donna dijo...

Es buenísimo, enhorabuena! Piensa, piensa...