Con esa
exactitud tan característica de la ciencia. Así mezcla sor Teresa los
ingredientes. Porque, no nos engañemos, la cocina es una ciencia y las monjas
son sus maestras. 100 gramos de azúcar, un avemaría —al padre Luis le va a
encantar—, almendras, ajonjolí, un padrenuestro —¡qué pesado es!, todo el día
predicando el voto de pobreza e intentando que donemos las joyas de la Virgen—,
y el toque final: una pizca de canela… —este cura moderno y melenudo es, además
de progre, un goloso. Seguro que no se resiste a mi brioche—
…y 50 miligramos de cianuro, ni uno más ni uno menos.
Microrrelato participante en Relatos en Cadena en la semana del 11 de octubre de 2012.





